2020… regreso descubriendome vulnerable

por Diana Ochoa

Hoy me siento a escribir.

Me mueven circunstancias diversas, como el deseo de descubrir las novedades que me han sobrevenido. Una de ellas surge a propósito de una amiga y su ensayo. Comentaba, en su Diario, Ana Frank anotó: “Hasta ahora casi lo único que he escrito en mi libro son pensamientos, y no he tenido ocasión de escribir historias divertidas para poder leérsela a alguien más tarde. Pero a partir de ahora intentaré no ser sentimental, o serlo menos, y
atenerme más a la realidad” . 

Me propongo, en este momento de mi vida, darle forma a las ideas hasta transformarlas en palabras que cuenten historias, propias y ajenas. Que den cuenta de NUESTRA existencia VIVA, a pesar de la pandemia.  Imposible ignorarla, menos con ese cartel de Mafalda que colgué, encabezando esta entrada. Comulgo con su definición, he revisado varias, pero en esta me resuena Vulnerabilidad, Desigualdad y servicio educativo.  Esto acontece ahora.

         ¿Nos hemos percatado lo que significa ser vulnerable sin covid19?.  

Necesitamos historias que respondan, que presten un servicio educativo.

Ante la fragilidad desconocida, estamos confinados (¿?) a ese lugar que, desde siempre llamamos hogar, lo sea o no. Ahí, vivimos y, hoy ante la amenaza, puede ser el refugio que nos acoja y permita recrear las experiencias de ese espacio que habitamos y, con ellas reconocernos mutuamente, para poder responder  y hacernos responsables prestando ese servicio educativo desde un NOSOTROS que nos humanice, nos crezca y nos fortalezca.

Bendita Vulnerabilidad que allana un poco la desigualdad y me regresa descubriéndome vulnerable y con ganas de contar y escuchar historias, divertidas o tristes para “poder leérselas a alguien mas tarde” Y, ya lo decía Ana, para eso hay que atenerse mas a la realidad.

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